Ciudad por ciudad, aldea por aldea

Lubumbashi, República Democrática del Congo

En la bulliciosa ciudad de Lubumbashi, República Democrática del Congo, el pastor Mike tenía varios años de dirigir una congregación saludable. Lubumbashi es un centro de transporte de productos minerales, por lo que es el centro industrial para la minería en el sureste del Congo. Las principales arterias de las carreteras conectan esta ciudad del sur con el resto del país en todas las direcciones.

Mike siempre sintió el llamado al pastorado, y este llamado se hizo evidente por la forma en que su iglesia prosperó bajo su liderazgo.

Con el paso del tiempo, Mike comenzó a sentir un anhelo y un sentido de urgencia por llegar a los pueblos en los alrededores de Lubumbashi. Sentía que el corazón se le partía por la gente de estos pueblos que vivían sin la esperanza en Cristo.

Pero Mike no podía creer que Dios lo podía usar de esta manera. Él sentía que no tenía el don de evangelismo y se preguntaba por qué Dios estaba poniendo este llamado en su corazón que nunca antes había sentido.

Mientras luchaba con este llamado, Dios estaba despertando un deseo de plantar nuevas iglesias en el área en el corazón de otras personas. Gavin y Jill, misioneros en el Área de África Central, observaron que solo uno o dos pueblos en esa área  contaban con la presencia de la iglesia.

Desarrollaron una nueva estrategia: el área movilizó pastores a las ciudades que se encontraban a lo largo de las principales carreteras para plantar iglesias, luego los miembros de las iglesias iban a la próxima ciudad para plantar una nueva iglesia. De esta manera, ellos usaron las carreteras principales para crear una red de iglesias que surgieron de las dos iglesias pequeñas ya existentes.

Después de orar, Gavin y Jill sintieron que Dios estaba llamado al pastor Mike para realizar esta tarea. Entrenaron al pastor Mike y a los miembros de su congregación para usar herramientas de evangelización como el cubo evangelístico, y a partir de allí la iglesia de Mike comenzó su trabajo de alcance a una comunidad vecina.

El primer día de su nuevo ministerio, mientras se dirigía hacia la comunidad vecina por primera vez, el pastor Mike comenzó a dudar si Dios realmente los estaba llamado a realizar ese trabajo. De hecho, Mike se sintió tan cargado por la duda que trató de cancelar repentinamente el evento de evangelismo diciéndole a sus compañeros que mejor se regresaran. La congregación de Mike lo detuvo. Lo instaron a orar y a pedir la dirección del Señor. Mientras oraban, Mike sintió nuevamente una sensación de urgencia por los perdidos en esa comunidad y continuaron caminando.

Cuando llegaron a la comunidad, Mike comenzó a compartir el evangelio con un grupo de personas que se encontraban allí. Tres personas dieron su vida a Cristo, y un grupo grande los siguió a la iglesia. Mientras continuaban visitando a las personas de la aldea, lograron establecer una iglesia y, a medida que crecía, las personas nuevas de la congregación comenzaron a visitar otra comunidad cercana.

Después de cinco años de ministrar de esta manera, el pastor Mike y los miembros de esas congregaciones han plantado exitosamente cinco nuevas iglesias en el área. Estas iglesias están ubicadas en el centro de algunas de las principales arterias de transporte de la región y continúan fortaleciéndose a través de la conexión que han establecido.

Cinco años atrás, el pastor Mike no estaba seguro de que Dios pudiera usarlo para llegar a las comunidades en los alrededores de su iglesia ya que no creía tener el don de evangelismo. Pero a medida que Dios continuaba llamando y mientras Mike y su congregación tomaban pequeños pasos de obediencia, Dios ha sido fiel en proveer todo lo necesario. La historia del pastor Mike y estas cinco nuevas iglesias transformadas por el evangelio son un testimonio del amor y la creatividad de Dios para alcanzar a los perdidos.

Posted in: 
Tags: